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El primer módulo está pensado para que dure una hora cuarenta con intervalo incluído, y según el cálculo de Milagros, todo funciona según lo previsto. Juana invita entonces a los concurrentes a un recreo de veinte minutos, por cuanto la gente lentamente, sale del auditorio a tomar algo. Se arman pequeños grupos de tres y cuatro personas que, con gestos de aprobación empiezan a mostrar entusiasmo con el contenido del taller.
Se dispusieron dos elegantes mesas: termos con café, leche y dispensers de agua para quienes elijan algún té o mate cocido; también hay bandejas con budines, galletitas y mermelada. Sobre el ventanal, la editorial armó un stand con sus últimos lanzamientos, con preferencial exhibición para “Espaciotiempo”; una vez finalizada la actividad, la escritora firmará ejemplares. Una promotora entrega folletería alusiva a la novela, comunicando la ventajosa posibilidad de conseguirla a menor precio que en las librerías. Hay descuento para jubilados.
Varias personas, después de dejar sus tazas, se acercan al stand y ojean la novela. ¿Aceptás tarjeta?, pregunta un sesentón. Un joven a su vez, hace un rápido recuento de capitales y compra.
Otamendi y Myrna, en plan de comitiva, se acercan gentilmente a la escritora para saludarla y felicitarla por el nivel académico pero desacartonado, por la llegada que tiene al oyente, ese ida y vuelta que hace tan ágil la charla, por la sencillez de las ideas, ¡tanto que hasta a mí me queda clarísimo todo! (ríen los cuatro) No, de verdad, de verdad, un lujo señorita, yo sé que no es fácil que te entiendan rápido tanto los jóvenes y bohemios estudiantes, como también las personas mayores que a lo mejor son un poquito… digamos… reacias a ciertas ideas. ¿No te parece Myrna?... Tal cual señor, me pasó exactamente lo mismo, al principio me perdí un poquito pero enseguida capté por dónde iba la cosa; yo también la felicito Juana, estamos muy contentos con esta iniciativa… Pero además estamos convencidos –interrumpe el Intendente a su secretaria- de que esto tiene que ser el principio de muchísimas actividades llevadas adelante de manera conjunta ¡eh!..
Myrna, eficientemente, se interesa por los detalles: ¿Vos Milagros te acordaste de traerme la factura?, así la ingreso mañana a primera hora, para que te la liquiden por la tarde…
Finalmente el funcionario dice: Lamentablemente Myrna y yo nos tenemos que ir a la cena con la Cámara de Comercio, pero no queríamos dejar de venir, mas no sea un rato; desde ya nos comprometemos a volver las próximas semanas. Más allá de eso, estimada Juana Garnier –dice tomándole una de las manos en medio de las suyas, sin que la escritora pueda evitar mirarlo con gesto adusto- quisiera reunirme contigo para tratar algunas ideas y proyectos que tengo pensados para llevar adelante el año que viene y que doy por descontado que te van a interesar. Nuestras más sinceras felicitaciones a ambas. Adiós.
Tan rápidamente se retiró el Intendente con su secretaria, que Juana no hizo tiempo ni de asentir ni de rechazar la propuesta. Aunque probablemente, su silencio también haya sido intencional.

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